Una Respuesta Evangélica Ante el Indulto
Escribe: Guillermo Flores
Diversas opiniones se han vertido sobre el indulto a Fujimori. En tanto el presidente nos mantiene en suspenso al señalar que “(l)o del indulto es algo humanitario, no es un perdón y estamos revisando la salud del señor”, la congresista fujimorista Rosa Bartra requiere que se otorgue por equidad indicando que“(l)os terroristas están en las calles, no es justo que el arquitecto de la reconstrucción del país, de la pacificación y del desarrollo esté, en su condición de salud, en prisión”, y la congresista Verónika Mendoza solicita que se deniegue porque “(c)on el indulto ilegal quieren sellar un pacto de impunidad y un cogobierno para seguir haciendo del Perú un botín”.
Más allá de afiliaciones o preferencias políticas, los evangélicos podemos ofrecer razones desde una ética cristiana que fomente la reflexión en los demás ciudadanos.
Los evangélicos creemos que la ética debe ser la que oriente la política, y no lo contrario. Limitar la cuestión del indulto al simple cumplimiento de requisitos legales o dejarlo en el mero ámbito de la discrecionalidad política es reducir una compleja reflexión moral y ética a una simple valoración formal y legal. Un creyente no puede reducir un análisis moral al mero cumplimiento legal (Lucas 11:42).
Muchos hablan de la compasión, la misericordia o del sentido de humanidad hacia una persona en prisión, pero ¿qué de la justicia? Al mostrar compasión por un ex – dictador (conocido internacionalmente como el más corrupto de la historia del Perú) y no mostrar la misma empatía hacia las familias de las víctimas de los crímenes por los que fue encarcelado, hacemos uso de una “misericordia selectiva” que hace diferencia entre el débil y el poderoso.
Siendo que, bíblicamente, Dios se describe a sí mismo como el defensor de la causa del débil y el oprimido (Salmos 140:12; Jeremías 22:16), quizás esta conveniente “compasión hacia el poderoso” no sea el resultado de una verdadera reflexión teológica, sino que tan sólo un mecanismo de posicionamiento político. Bien dice Proverbios 19:4 que la riqueza atrae a muchos amigos, pero al pobre todos lo abandonan.
Asimismo, debemos recalcar que el indulto es una potestad constitucional del Presidente de la República, por lo que éste puede decidir no otorgarlo aun cuando los requisitos médicos sean cumplidos. Si el indulto es un acto de poder, bíblicamente su uso sólo puede cumplir una finalidad: el servicio a los demás (Mt 20:25-28). ¿A quién serviría el indulto de aprobarse?
Ahora que se escuchan voces que promueven el indulto con la supuesta finalidad de generar "pacificación política" entre el gobierno de PPK y la oposición fujimorista, es necesario recordar las palabras del pastor bautista Martin Luther King Jr.: "La verdadera paz no es la mera ausencia de tensión; es la presencia de justicia." Indultar a un condenado sin contar con sustento legal o con miras al mero canje político generaría un precedente que no debemos tolerar en aras de reflejar a un Dios de Justicia.
Además, bíblicamente, el perdón (que no es otra cosa que sinónimo de indulto) sólo es posible a través de un arrepentimiento genuino. Liberar a un ex-presidente que comenta en su cuenta de Twitter que “(p)ara hacer tortillas hay que romper huevos. Alguien tenía que hacerlo. Desde la cárcel les digo: Valió la pena!” supone un alto riesgo. La mención a los “huevos rotos” refleja un reconocimiento del daño cometido y la referencia a que “valió la pena” una carencia de arrepentimiento.
Los evangélicos también debemos cuestionar las manifestaciones provenientes de líderes dentro de nuestra propia comunidad. A mediados de mayo de 2013, un grupo de pastores evangélicos dirigió una carta titulada “Iglesias Evangélicas del Perú” al ex-presidente Ollanta Humala con el fin de “sumarse a la solicitud de gracia o indulto humanitario formulada por los hijos del expresidente Ing. Alberto Fujimori Fujimori (…)”. Aunque el título pudiera dar a entender que la carta fue dirigida por un gran número de iglesias de nuestra comunidad, ésta fue firmada sólo por 12 pastores, incluyendo a Peter Hornung (pastor de la Iglesia Agua Viva) y Pedro Vílchez (congresista de Nueva Mayoría-Cambio 90). Los pastores citaron Romanos 13:1 (referido a que los cristianos se someten a las autoridades civiles ya que reconocen que Dios mismo es la fuente de todo gobierno) y Hebreos 4:16 (referido a que podemos acercarnos a Dios para pedir misericordia para ser salvos), pero ambos versículos no tenían relación alguna con su pedido. Quizás la posición política a favor del indulto ya estaba tomada antes de buscar siquiera el adecuado fundamento bíblico.
Lamentablemente, el uso inadecuado de referencias bíblicas fue un hábito recurrente por parte de ciertos líderes de nuestra comunidad durante la década de los noventa, siendo el pastor Gilberto Siura el ejemplo más recordado al pretender validar bíblicamente la Ley de Amnistía que liberaría a los miembros del Grupo Colina.
Como cristianos que creen tanto en un Dios Justo como en un Dios Misericordioso, creemos que es posible mostrar tanto Su Justicia como Su Misericordia, al no otorgar el indulto a Fujimori por justicia para las víctimas y sus familiares, pero otorgando todas las facilidades para su atención médica por compasión con el condenado.
Una verdadera misericordia cristiana nos llevaría, antes que hacer un pedido especial para Fujimori, a iniciar un debate general sobre las condiciones carcelarias de la gran mayoría de presos que son violentados, malnutridos y desatendidos médicamente dentro de las cárceles nacionales. Presos que no tienen las mismas ventajas que se han otorgado a Fujimori hasta ahora. Una verdadera compasión bíblica iría más allá de visitas esporádicas a las cárceles y nos llevaría a reconocer que un sistema penitenciario que produce enfermedad y miseria requiere reestructuración.
Nota importante: Quienes escribimos en el blog "El Profeta" somos evangélicos que emitimos nuestras opiniones según nuestras libertades de opinión, expresión y conciencia. Nuestra voz no representa al mundo evangélico ni a ninguna iglesia en particular.