¡lluvia de millones!

fuente: milenio

El Otro Chile: La Violencia Cotidiana contra el Pobre

Publicado: 2019-10-23


Si uno construyera su imaginario de las manifestaciones sociales en Chile únicamente basado en los reportes periodísticos, concluiría que los pobres no son más que una turba enajenada que busca alterar el orden público en perjuicio de los ciudadanos de bien. Quienes tienen poco o nada son caricaturizados como anarquistas destructores del orden por exigir igualdad, mientras que quienes tienen mucho son exaltados como defensores del status quo por callar. Tal imaginario no sería más que el producto de un análisis social superficial, que busca enfocarse en los disturbios como el efecto para no tener que pensar acerca de las causas subyacentes.

Nadie puede avalar la violencia como respuesta al abuso. No obstante, si es incorrecto que los pobres expresen su desesperación con violencia contra la propiedad, entonces también es incorrecto que el gobierno utilice la violencia contra los manifestantes para controlar los disturbios. Ojalá las personas que muestran preocupación por los disturbios hubieran mostrado la misma preocupación por las condiciones que los generaron.

En este momento existen dos Chiles: un primer Chile económicamente próspero en que viven unos pocos que tienen todas sus necesidades cubiertas y todas las oportunidades disponibles, y un segundo Chile en que todos los demás hacen lo imposible para sobrevivir en una sociedad que los oprime. Ese segundo Chile es el resultado de una diversidad de medidas económicas diseñadas para hacer crecer al primer Chile mientras el segundo cae día a día en la desesperación. La existencia de esos dos Chiles, y el abismo existente entre ambos, es la causa de los disturbios de hoy.

En su discurso “The Other America”, el pastor bautista Martin Luther King Jr. señala que “USA debe entender que los disturbios no nacen del aire”, enfatizando que “ciertas condiciones siguen existiendo en nuestra sociedad que deben ser condenadas tan vigorosamente como condenamos los disturbios”, para concluir que “los disturbios son el lenguaje de los no escuchados” porque aquellos que tienen mucho están más preocupados en mantener el status quo propio que en obtener justicia para los otros.

Es deplorable que se hayan cometido delitos durante los disturbios, pero no debemos olvidar que son delitos derivados de un abuso cotidiano y constante contra los ciudadanos. Escuchar a la esposa del presidente Piñera decir apenada a sus amigos que “vamos a tener que disminuir nuestros privilegios y compartir con los demás” no hace sino confirmar las palabras de Víctor Hugo (según MLK) acerca de que “siempre hay más miseria en las clases bajas que humanidad en las clases altas”.

Al ser cuestionado sobre los disturbios contra la propiedad realizados por manifestantes durante las manifestaciones del “long hot summer” de 1967, el pastor Martin Luther King Jr. señaló: 

Los disturbios no son simplemente un reino de terror o una explosión de crimen, aunque ambos elementos están parcialmente presentes. Son protestas salvajemente emocionales y un intento desesperado por desplegar la desesperación que ha dominado a muchos negros. La vasta mayoría de quienes participaron activamente evadieron el daño a las personas, mostrando su ira al apropiarse o destruir propiedad. Hay un propósito irónico en esta elección: para atacar a una sociedad que valora a la propiedad por sobre las personas, las mayores heridas a infligir son aquellas hacia la propiedad”. 

Él condena la violencia de los manifestantes, pero no es indiferente a la situación de desesperación que los llevó a realizarla.

Finalmente, debemos reflexionar sobre qué es realmente la violencia. Nuestra sociedad consumista se enfoca principalmente en aquella violencia que es realizada contra la propiedad de tiempo en tiempo, pero pasa por alto aquella violencia que es llevada a cabo contra el pobre día a día.

¿No es violencia cuando una mujer sufre acoso sexual o laboral pero, ante la necesidad, decide callar? ¿No es violencia cuando una autoridad despoja campesinos de sus tierras con la excusa del "desarrollo" (de otros)? ¿No es violencia cuando un joven accidentado de gravedad no es recibido en la clínica privada más cercana porque no tiene seguro? ¿No es violencia cuando una madre ambulante es despojada de las golosinas con que se gana la vida por los carabineros? ¿No es violencia cuando una trabajadora del hogar es tratada como un burro de carga por la dueña de casa cuando van al mercado? ¿No es violencia cuando un joven no es considerado capaz para asumir un puesto simplemente por el color de su piel o su clase social? ¿No es violencia que el sueldo mínimo sea menor a la canasta básica y no alcance para nada? ¿No es violencia cuando un estudiante de universidad pública es tratado por las autoridades y prensa como si fuera un criminal por reclamar sus derechos? ¿No es violencia cuando una trabajadora de limpieza es tratada como si no fuera más que un instrumento de aseo por las personas del centro laboral en que labora? ¿No es violencia que el costo del transporte público, necesario para ir a estudiar y trabajar (y, por tanto, para salir de la pobreza), haga que sea un privilegio ir en bus/metro al centro de estudios o labores? ¿No es violencia que la pensión que otorga una AFP a un jubilado no alcance para sobrevivir? ¿No es violencia que el costo de la educación sea inalcanzable? ¿No es violencia que un sistema económico haya creado dos Chiles?

La violencia nunca será el camino correcto, pero eso debe incluir a todo tipo de violencia. Ojalá el resto de la sociedad pudiera entender la absoluta desesperación en que vive el pobre, al tener que sobrevivir en una sociedad hostil que lo violenta día tras día, por el resto de sus días.


Escrito por

elprofeta

Un grupo de evangélicos comprometidos con la justicia y misericordia de Dios en la esfera pública


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